Un cliente dará por hecho que el Project Management va implícito al contratar un proyecto de interiorismo, y aunque es verdad, hay una diferencia abismal entre hacerlo de forma intuitiva y hacerlo bajo los métodos o frameworks que se han demostrado que funcionan.

El interiorismo es una profesión variada y multidisciplinar. Pasamos de divagar en un mundo de cosas bellas al barro de una obra de un día para otro. Estos dos mundos, como diferentes que son, requieren metodologías y formas de trabajar totalmente diferentes. ¿Cuáles?

La planificación, el método y el orden: claves para una obra sin sobresaltos

Es evidente que para todo hay una metodología, incluso para los procesos creativos o para buscar inspiración, pero donde realmente cobra importancia una buena planificación y gestión de proyectos es cuando bajamos al mundo real y empezamos a ejecutar físicamente las ideas.

Materializar una idea cuesta dinero, por eso subsanar errores de elementos que han bajado al mundo físico no sólo supone la pérdida económica de las horas que hay que volver a invertir, sino que también afecta en que hay que pagar la reparación o la ejecución de nuevo de aquello que se ha hizo mal.

Tenemos que tener en cuenta que en un proyecto de interiorismo de tamaño medio (un local comercial de 400 m2) pueden intervenir unas 30 profesiones diferentes y unas 100 personas dentro de una cadena “sincronizada”, por lo que la posibilidad de que algo se escape y genere la catástrofe es realmente alta. El error puede estar en algo tan sencillo como que el lacador se equivoque en un número al pedir el color de la laca de todo el mobiliario, y cuando se va a montar el mobiliario se desembala ¡Sorpresa! Y todos a correr…

Pero un proyecto de interiorismo no puede ser una ruleta rusa, en un proyecto bien gestionado, se establecen procesos de control en el momento adecuado para evitar que cuando se descubra el error sea demasiado tarde o demasiado caro arreglarlo. Un interiorista profesional y responsable debe hacer de Project Manager si tiene la formación, o subcontratar si no es capaz de cumplir las exigencias de su proyecto.

Las nuevas corrientes Agile Vs el clásico Diagrama de Gantt

A pesar de que soy una persona que intenta estar a la última, que le gusta saber el nuevo método, la nueva aplicación en la nube o el framework de las empresas más innovadoras de Estados Unidos, he de asumir que para los procesos constructivos no he encontrado una forma eficiente de implementar una metodología “agile” por lo que me resigno a no llevar el Scrum o el KanBan por bandera. Bajo mi punto de vista, lo que mejor se adapta a las necesidades de la construcción es el famoso Diagrama de Gantt con su Cadena Crítica bajo la metodología del Project Management Institute y sí, aunque no es un método tan novedoso y cool como todo lo Agile, es la mejor manera de cuadrar y organizar esas 100 personas en esos 400 m2.

Para quien no lo sepa, un Diagrama de Gantt es un esquema en el que se redactan las tareas por realizar, marcando las dependencias entre ellas, es decir, que tareas no se pueden ejecutar hasta que otras estén terminadas.

En estos diagramas se marca la duración en horas de la tarea a realizar, quién es el responsable, que día lo tiene que ejecutar y a quién afecta si no lo realiza.

La cadena crítica es la secuencia de tareas que afectan directamente a la entrega final, es decir, que no se pueden hacer “en paralelo”. Por tanto, las tareas situadas en la cadena crítica son a las que hay que prestar más atención.

Además de eso hay muchos más factores para priorizar unas tareas frente a otras, como puede ser por ejemplo el riesgo que supone no hacerlas a tiempo o las consecuencias económicas que acarrearían.

Una visión global de las cargas de trabajo

Otras de las grandes ventajas de este sistema es que, asignando cada tarea a la persona adecuada y estableciendo las horas estimadas que tardará en ejecutarlas, podremos saber si se le solapan las tareas y si este solape le supone que haya días en los que esté por encima de su capacidad de trabajo. Estos indicadores son fundamentales ya que nos avisan que tenemos que reforzar plantilla en esos días o que tenemos que expandir en el tiempo esa tarea para que pueda ser ejecutada, y todo esto con semanas de antelación, evitando las improvisaciones y el ir de un lado para otro «apagando fuegos».

Esto repercute directamente en el buen avance de la obra, sin oficios ni profesionales “quemados” porque se les pide lo imposible o porque han ido a la obra y no pueden avanzar porque el trabajo de otro oficio no está completado.

Es un hecho que lo que llama la atención a un usuario final de un local comercial es el diseño, pero para el cliente que ha pagado los servicios de interiorismo y la ejecución de la obra, es casi igual de importante que el proyecto haya ido bien y que los costes y los tiempos no se hayan descontrolado. Por eso, si vas a contratar un proyecto de interiorismo, asegúrate de que el diseñador/a tiene una formación o recursos en Project Management que le permita tener bajo control el proyecto y todos los imprevistos.

Miguel Ángel Mayo

Miguel Ángel Mayo

Socio fundador de Bárbaro. Diseñador de interiores e inconformista declarado.

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